Voluntario para una buena causa

Mi primer cigarrillo fue 15 años, a la puerta de una discoteca. Aquello era el no va más para un adolescente como yo. No tragué el humo, pero me sentí un poco más mayor: ese deseo del adolescente de crecer lo antes posible. En aquella época empecé a fumar los fines de semana y a los cinco años o así me encontré con que fumaba todos los días. Y cuando empecé a trabajar, supongo que por el estrés, pasé a fumar un cajetilla al día.

Nunca pasé de esa cifra, nunca llegué a fumar 40 cigarros al día como algunos amigos, pero aun así era demasiado. Tras unos 15 años como fumador habitual, decidí que tenía que dejarlo: y me costó mucho esfuerzo (y algunos kilos) lograrlo. Hoy no fumo nada, pero sé que todos aquellos años como fumador pueden pasarme factura. Por eso, cuando me enteré de la iniciativa moonshot cancer de pulmon empecé a informarme para participar.

Como sabemos, uno de los grandes problemas del cáncer es la dificultad para ser detectado en sus primeras etapas. El cáncer de pulmón es uno de los mejores ejemplos de ello: no existe un protocolo de screening ni biomarcadores en sangre, como ocurre con otros cánceres lo que permite en muchos casos detectar la enfermedad en estados no demasiado avanzados lo que facilita el tratamiento y amplía la esperanza de vida.

Por eso se está poniendo en marcha una iniciativa que tiene como objetivo establecer nuevos mecanismos de detección temprana del cáncer de pulmón, uno de los más agresivos que afectan al ser humano. Conocida como moonshot cáncer de pulmón esta iniciativa busca voluntarios que superen los 50 años y sean o hayan sido fumadores habituales.

Tengo la intención de apuntarme a ella y, si soy aceptado, colaborar en algo tan importante que, no solo me puede afectar a mí, sino a millones de personas en el mundo. Aunque tengo un poco de temor, también sé que pondré mi granito de arena en la lucha contra el cáncer. Confío en que dé sus frutos pronto y todos salgamos beneficiados.